jueves, 16 de abril de 2009

70 años del monumento al fundador de Allen


A continuación, reproducimos la publicación del periódico Voz Allense de 1939, sobre la inauguración del monumento al fundador de Allen.
Este es nuestro humilde homenaje desde la Asociación Museo Municipal de Allen a Don Patricio, cuyos restos descansan desde 2007 en el ingreso al cementerio local, gracias a una gestión iniciada por este Museo.

Periódico “Voz Allense” N°308 – Viernes 24 de marzo de 1939
El domingo se descubrió en la localidad el Monumento a Don Patricio Piñeiro Sorondo
De acuerdo al programa del acto preparado y organizado por la Comisión de Homenaje al Fundador de Allen Don Patricio Piñeiro Sorondo, y ante la presencia de la Sra. Catalina B. de Piñeiro Sorondo y del Dr. Julio Piñeiro Sorondo y su señora esposa, familiares del homenajeado, Autoridades, Escuelas, Instituciones y vecindarios de los pueblos de la región, fue descubierto el monumento que perpetúa la memoria de quien fue el fundador de nuestro pueblo, propulsor del progreso de Valle Superior de Río Negro, hombre público, funcionario pundonoroso y culto vecino de esta parte del territorio.
El acto tuvo un verdadero realce, concurrió al mismo lo más representativo de la zona valletana y la masa compacta de hombres, señoras y niños dieron la nota conmovedora y positiva del cariño, del reconocimiento público y del significado real de que Don Patricio vive en el sentimiento y en el pensamiento de todos nosotros.
La figura de Don Patricio modelada en el bronce evoca todo un pasado muy nuestro, muy regional. El pedestal que sostiene su busto entregado al presente al porvenir ostenta las siguientes leyendas: "Patricio P. Sorondo 1871-1935. La Municipalidad a su Primer Presidente" = "El Pueblo de Allen a su Fundador" = "Los habitantes del Alto Valle a la memoria de quien tanto bregó por el Progreso de la Región".
Es un justo y merecido homenaje hecho por un pueblo, por una región del país a aquel hombre que nos deja el ejemplo para el presente y para el advenimiento de lo que falta hacer, de 10 que debemos realizar los que siguiendo la trayectoria de la vida esperamos concretar obras buenas y de aliento, aceptar y dar una parte de lo bueno en bien de la sociedad misma en el presente y en el porvenir. Patricio Piñeiro Sorondo reunió estas y otras cualidades, de ahí que el pueblo lo reconoce y el porqué el confundirse unido y rodeando su figura levantada en la parte más visible y destacada de la planta urbana del pueblo que él fundara.
Al ser descubierto el monumento; y antes los aplausos y las notas musicales que lanzara al aire 'a Banda de Música de la Capital de Neuquén, cedida tan gentilmente por el Gobernador de dicho Territorio Coronel Enrique Pilotto, el vecino de Allen Sr. Félix Rodolfo González pronunció en nombre de la Comisión de Homenaje el siguiente discurso:
"Sra. Catalina Brinkman de Piñeiro Sorondo, Dr. Julio Piñeiro Sorondo, Sr. Gobernador del Territorio, Sres. Jueces Letrados, Sr. Comisionado Municipal, señoras y señores: en nombre de la Comisión de Homenaje a Don Patricio Piñeiro Sorondo, cuyo bronce vamos a inaugurar dentro de breves instantes, entregándolo a la Municipalidad de Allen, para su custodia ya la consideración y respeto de los habitantes del Alto Valle de Río Negro, tengo el honor de hacer uso de la palabra en este acto; cometido que desempeño con profunda emoción. Allen cumple hoy una gran deuda de gratitud, y como cuadra a un pueblo viril y noble, honra la memoria de un hombre que, en el transcurso de su vida, le dedicara sus mejores afanes, sus obras en pro del mejoramiento colectivo. Cumple así, esta población, un deber, que por honrar la memoria de los hombres que han trabajado por labrar la grandeza de la Nación, dentro de la órbita de acción y de sus posibilidades, es una obra de justicia y patriotismo, postulados estos que deben tener una honda raigambre en el corazón de los pueblos vigorosos, postulados que es menester mantener intactos, como precioso acervo moral. No es posible, en un escueto discurso, poder estudiar y definir ampliamente, una personalidad de múltiples y brillantes facetas, como la de Don Patricio Piñeiro Sorondo, máxime cuando su figura se agranda cada día más, al ver hoy cristalizar muchas de sus iniciativas, de sus ideas beneficiosas para el Alto Valle, al ver plasmarse sus vaticinios, que con cerebro avizor del porvenir, nos augurara. Hombre múltiple, ilustrado, de carácter bien intencionado, de espíritu franco y abierto, leal amigo y altruista en grado superlativo fue Don Patricio, como aquí le llamábamos cariñosamente, una figura que se destacaba nítidamente, con caracteres propios e inconfundibles, en la sociedad valletana. Al pronunciar mí discurso en el funeral cívico, al mes de su lamentada desaparición, dije que Allen había perdido su primer caballero y el Alto Valle su pionero, concepto que hoy ratifico y que comparten los habitantes de la región. Fue "pionero" que intervino en todas las obras que traduje ran un mejoramiento, un progreso, ya este fuera de índole cultural, agrícola, industrial, comercial o política, su inteligencia a plena sazón estaba siempre despierta y dispuesta a servir al bien común. Comenzó, Don Patricio, vinculándose al valle en oportunidad de construirse la línea telegráfica desde Choele Choel a Chos Malal y fue en dicha oportunidad que conoció estas regiones. Posteriormente fue designado para ocupar el cargo de Vicedirector de Correos y Telégrafos, cargo que dejó para pasar a ocupar la Vicedirección de la Repartición de Tierras y Colonias, en desempeño de cuyo puesto estuvo mucho tiempo entre nosotros, siendo su actuación encomiable, por lo acertada y ecuánime. Se interesó por el hombre de trabajo, por el agricultor, le siguió en su trayectoria, le aconsejó oportunamente, le defendió de las injusticias y de los largos ya veces estériles trámites oficinescos, tratando de abreviar el expedienteo, e inspirando así a los auténticos trabajadores de la tierra, la sensación de seguridad en la acción oficial, obteniendo de esa forma la confianza de los chacareros que nunca defraudó; siendo para ellos como para todos el paladín de la justicia. Sabían que concurriendo a Don Patricio, él se interesaría en todo momento por sus problemas. Muchos de ellos le deben hoy el ser propietarios de sus parcelas de tierra. Enamorado de estas tierras ubérrimas, que él ya veía feraces y generosas dejó el puesto oficial para dedicarse a labrarlas. Fue así que fundó el Establecimiento “Los Viñedos" y más adelante la bodega "Barón de Río Negro" cuya fama y merecimiento está bien cimentada en el país y ha pasado al extranjero. La probidad más acentuada, la ética industrial estricta le preocupaban continuamente, poniendo en ello todo su celo, a tal punto que personalmente le hemos visto muchas veces
inspeccionar los caldos vinícolas, valorar los vinos añejos, vigilar la vendimia y analizar todo con la mayor paciencia en el laboratorio. Él quería que todo saliera perfectamente, porque no trabajaba para enriquecerse, lo hacía porque sentía la necesidad de crear, de producir dentro de las normas científicas y modernas, productos nobles, que fueran para el valle como un pergamino de honor. Todas las iniciativas conducentes a mejorar la vida en la región le tuvieron como protagonista, propagandista o defensor. El mejoramiento de la vialidad, la salud pública, la selección de las policías, la defensa de la agricultura, la efectividad del riego y el sinnúmero de problemas que entonces fueron motivo de honda preocupación, le absorbieron por completo su tiempo y trató de buscarle solución… No dejó Don Patricio al morir fortuna, no podía dejarla nunca un espíritu superior como el suyo, pero nos dejó algo más grande y más hermoso, algo que los pueblos necesitan tanto o más que el progreso material, que el crecimiento edilicio, que el trepidar de los motores y el espectáculo de las chimeneas de las fábricas; nos dejó sus enseñanzas y su ejemplo. No se hacen grandes los pueblos cuidando únicamente el vellocino de oro, necesitan también la capacidad moral y el adelanto intelectual para que así haya el suficiente equilibrio en la fuerza propulsora de la verdadera grandeza. Guardemos señores el bello ejemplo que nos dejara este pionero y caballero al descorrer la tela que cubre su bronce que libramos a la posteridad, hagamos votos para que ella recoja las benéficas enseñanzas que derivan de sus virtudes ciudadanas y de su obra fecunda, desinteresada y patriótica. Señor Comisionado Municipal: en nombre de la Comisión de Homenaje, tengo el honor de entregar al Municipio de Allen, el Monumento que perpetuará la efigie del destacado ciudadano Don Patricio Piñeiro Sorondo”.

A continuación hizo uso de la palabra el Comisionado Municipal Sr. Juan B.O. Carrasco:
"Señora Catalina Brinkmann de Piñeiro Sorondo, Sr. Julio Piñeiro Sorondo, Sr. Juez Letrado. Sres. Presidentes de las localidades del Alto Valle, señor Presidente de la Comisión de Homenaje, señoras, señores. En nombre de la Municipalidad de este pueblo, como así representando a la Gobernación del Territorio, asisto con grande, jubilosa y sincera satisfacción al elocuente y merecidísimo homenaje que hoy toda esta colonia y vecindario del Alto Valle, con el auspicio de sus autoridades, tributa al esclarecido ciudadano Don Patricio Piñeiro Sorondo, cuya sola evocación abre un espacio de melancolía en el corazón de las fuerzas laboriosas y bien inspiradas de este pedazo de suelo argentino que, en sus múltiples aspectos fuera configurad.) por el esfuerzo y sacrificio de su ponderable predisposición al servicio de sus semejantes, sean en el terreno de su estudiosa intelectualidad desde la gestión pública o en la práctica de su constante labor en las tareas propias a su condición de colono auténtico. Hace un instante, con profunda emoción ha sido descubierta a la vista de todos su benemérita y grandiosa figura cincelada en el bronce, que admiramos con recogimiento la nítida expresión de su genial e inmutable efigie, que revela incontrastablemente la regidumbre de su elevada personalidad, de frente a la marcha progresiva e inequívoca orientación que él mismo supiera imprimir para el bien común de toda esta zona de trabajo, a la que consagrara el máximo rendimiento de su esforzado espíritu. Preclaro forjador del porvenir de este pueblo, con la claridad y la pureza de sus patrióticos sentimientos, cúpole la responsabilidad de presidir el Primer Concejo Municipal, dando un embrión pujante a directivas perfectamente encaminadas que cristalizaron con la realización de sus innumerables obras en beneficio de la región. Por ello, el pueblo de Allen en particular, vuelca en un acto de dignísima recordación hacia la personalidad histórica de Don Patricio, el justo reconocimiento que lo liga a su virtuoso fundador y yo, en nombre de la Municipalidad, doy por recibida para la custodia de las Autoridades de la Comuna, esta ofrecida que encarna con el revestimiento de la escultura, un símbolo perpetuo de admiración, gratitud y respeto".
Dio término a los discursos el Sr. José Martucci, vecino de la región quien en nombre propio, por la amistad y reconocimientos que lo ligó al homenajeado, deseó hacer uso de la palabra, revelando en su breve alocución una sentida emoción. Terminado el acto, el público se trasladó a la sala de la Municipalidad donde de continuo se ofreció los saludos a la Sra. Catalina Brinkmann de Piñeiro Sorondo y al Dr. Julio Piñeiro Sorondo y a su señora esposa.

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