domingo, 8 de marzo de 2009


En el día de la mujer, un homenaje de la Asociación Museo Municipal de Allen a la primera mujer que tuvo a cargo los destinos de nuestra ciudad, Doña Irene Tula de Diazzi. A continuación se transcriben las palabras que pronunció durante su asunción, el 1 de mayo de 1960, en el cine San Martín.

“Es para mi un alto honor el haber sido designada para ocupar el cargo de presidente de Consejo (sic) Municipal de este progresista pueblo, al que llegar hace treinta años con la grande y noble misión de enseñar, y al que llegué a querer a través de sus niños y, por qué no decirlo, del pueblo mismo.

Es también para mi un alto honor y a la vez gran satisfacción que los componentes del joven partido Demócrata Progresista en Río Negro, depositaran en mi su confianza para desempeñar tan alto cargo.

Y es para mi también objeto de gran satisfacción el haber abierto la brecha en las actividades de la vida política de la mujer. Considero que si como ciudadanas tenemos el deber y la obligación de elegir a las autoridades que guiarán los destinos de los pueblos y de la patria, creo también que en igual forma tenemos el derecho de ser elegidas, para compartir con los hombres la grande y difícil tarea que representa en la hora actual conducir los destinos de los pueblos.

El programa liberal y democrático de nuestro partido es aún poco conocido pero confiamos y soñamos como Lisandro de la Torre cuando dijo... se que no llegaré, pero llegará la juventud si estudia y persevera. Y entonces el espíritu reformista del mismo logrará ampliamente su objetivo.

Creemos que no es necesario sacrificar la justicia y la libertad para llegar al imperio del derecho, por eso creemos que la democracia es el mejor sistema de convivencia en los pueblos. Y creemos también que en esa democracia es imprescindible la presencia de la mujer, ya que ella está obligada a compartir con el hombre todos los momentos de su vida. Y por lo tanto la más indicada por su espiritualidad ayudar a éste en la solución de los problemas del programa social que es el gobierno de los pueblos.

Por eso señoras y señores he aceptado este alto honor y difícil cargo, agradeciendo no sólo a los componentes del PDP (Partido Demócrata Progresista) sino a los demás partidos que por medio de sus consejales (sic) colaborarán en mi modesta pero sincera obra y a la vez serán mis severos jueces.

Siento verdadero respeto y admiración por los dirigentes y partidos políticos que en un momento ocasional fueron mis adversarios y pienso que concluida esta lucha todos debemos aunar nuestros esfuerzos en bien de este querido pueblo, para que ésta nuestra patria chica continúe marcando derroteros de progreso en el valle y por ende en todo el territorio de la grande y rica provincia de Río Negro.

A todos ustedes muchas gracias.

Nada más.