viernes, 14 de agosto de 2009

Aniversario de la colocación de la piedra fundamental de la Iglesia


El 15 de agosto se cumplirán 49 años de la colocación de la piedra fundamental de la Iglesia Santa Catalina, ubicada en la esquina de Sarmiento y Don Bosco. Desde el Museo de Allen, para recordar ese momento, se difunde un texto de Mercedes Amieva de Boyé, que fue publicado en una revista que editó el Museo en el 2005, para acompañar la muestra homenaje a la Patrona de nuestra ciudad, Santa Catalina:

“…El periódico parroquial “El Amigo”, dirigido por el padre Domingo Loiácono, anunciaba que el 15 de agosto de 1960 se colocaría la piedra fundamental del nuevo Templo que se levantaría en la intersección de las calles Don Bosco y Sarmiento, en una reserva fiscal correspondiente a la manzana 79.

La comisión pro templo surgida el 6 de mayo en Asamblea Popular, con un esfuerzo tesonero y extraordinario espíritu de trabajo, logró en poco tiempo la iniciación de las obras. El pueblo de Allen volcó su confianza y apoyo en esta comisión que logró valiosas donaciones. El padre Loiácono tuvo palabras de reconocimiento para los párrocos que le precedieron, y en especial para el padre José María Brentana que bregó tantos años para que Allen tuviera su iglesia.

El día 15 de agosto, acompañados por un pueblo jubiloso, el Obispo Diocesano, Monseñor José Borgatti y el Gobernador Edgardo Castello, procedieron a colocar la piedra fundamental del nuevo Templo Parroquial.

El gobernador Castello y su esposa fueron los padrinos de la ceremonia junto con el arquitecto Daniel Almeida Curth y su esposa. Este profesional fue el autor del proyecto que, en gesto solidario, donó a la parroquia.

En esa jornada inolvidable se selló el propósito inquebrantable de que la obra comenzada se terminara rápidamente. Se procedió luego a la construcción de las bases del templo. La dirección de la misma estuvo a cargo de Luis Silenzi.

A partir de allí la Comisión trabajó para continuar con la estructura del templo. En sucesivas etapas fueron edificando las distintas partes gracias a la colaboración de muchos que aportaron materiales, dinero o su trabajo.

En la actualidad, en Allen se encuentran nueve capillas distribuidas por los barrios de la ciudad y la costa que no sólo funcionan como lugar de culto sino que son usadas también como centros comunitarios…”


martes, 11 de agosto de 2009

El Museo sugirió un nombre para el escenario del anfiteatro


A partir de la consulta recibida por parte del Concejo Deliberante, desde el Museo de Allen se sugirió que el escenario del anfiteatro municipal sea designado como el “Escenario del Centenario”. Una propuesta que se incorpora a otras designaciones efectuadas, que en este caso responde a los tiempos que corren en nuestra localidad.

A continuación, una serie de razones por las cuales que motivaron la selección del nombre:

1.El escenario está ubicado en la ex playa de estacionamiento de la estación Allen del Ferrocarril del Sud, edificio histórico más importante de Allen, que cumplirá cien años en poco tiempo.

2.En el lugar, el ingeniero Pascual Quesnel, designado por la Dirección de Tierras y Colonias de la Nación, instaló su campamento, cumpliendo con el decreto del 16 de julio de 1909, por el que se autorizaba el trazado de un pueblo junto a la estación del F.C.S., proyectada hace cien años.

3.En el espacio donde se levanta el escenario, frente a la primitiva estación del ferrocarril, se reunieron los colonos junto a Don Patricio Piñeiro Sorondo y declararon, de hecho, fundado nuestro pueblo el 25 de mayo de 1910, hace ya casi cien años.

4.Camino al Centenario se busca denominar este lugar donde se congrega gran parte de la población, por diversos motivos, para protestar, festejar, divertirse, jugar, conversar, o simplemente para estar juntos.

5.Lo consideramos un lugar emblemático de la ciudad por lo que debe llevar un nombre que nos involucre a todos, por las razones expuestas, en homenaje a muchos hombres y mujeres anónimos, que trabajaron la tierra, que se esforzaron para tener un futuro mejor, que hicieron la riqueza de la zona, que abrieron calles y caminos, que plantaron y abrieron acequias con pico y pala. Sería un homenaje a hombres y mujeres que vivieron y trabajaron en nuestro pueblo, en los más diversos oficios y ocupaciones, cuyos nombres se han perdido en el camino de la historia de nuestra ciudad, que son nuestras raíces y de ellos venimos.

domingo, 9 de agosto de 2009

El Museo recuerda el nacimiento del “Club de Tejedoras”

La Asociación del Museo de Allen recuerda que hoy se cumplen 69 años del nacimiento del “Club de Tejedoras” de la Escuela 79. Se trató de un activo grupo de mujeres que trabajó como cooperadora en benefició de uno de los más antiguos establecimientos educativos de nuestra ciudad. Organizó bailes a beneficio, repartió ropa a los niños necesitados, compró gran cantidad de guardapolvos para los alumnos del colegio, donó una de las primeras banderas de la escuela, organizó durante varios años la “Fiesta de la Cosecha” y colaboró juntando fondos para la construcción del edificio de la escuela.

La primera comisión directiva de la agrupación estuvo presidida por la señora Margarita de Sprecher. La vicepresidenta era Manuela M. de Sánchez; Secretaria: Angélica Pistoni de Levy; Prosecretaria: Concepción M. de Fernández; Tesorera: Esperanza I. de Fernández; Protesorera: Lidia C. de Stazionatti; Vocales: Carmen de Morón, Bernardina de Vidal, Julia de Spieser, Josefa de Petinari y Juan Bonet de Orell.

A continuación, se transcribe una nota publicada en el periódico “Voz allense” el 17 de agosto de 1945, titulada: ¿Por qué no responde el Consejo Nacional de Educación a las gestiones y al ofrecimiento de dinero que ha hecho la comisión de la cooperadora “Club de Tejedoras” de la Escuela N°79 destinado a la construcción de su edificio?

“…Ante la encomiable labor que siempre ha dispuesto las señoras que forman esta cooperadora con el altruista y generoso propósito de lograr dotar de un edificio confortable para la escuela, no podemos sustraernos más al comentario sobre lo que ocurre, al no responder el Consejo Nacional de Educación al ofrecimiento de $ 8.000 que la comisión le ha hecho a la repartición para que se levante dicha escuela sobre el terreno que los hermanos Guido y Alejandro Brevi donaron y escrituraron a favor del Consejo Nacional de Educación en abril de 1944.

Debemos antes de entrar en detalles, recalcar una vez más que el local en que funciona la escuela no es propiedad del estado; por lo tanto insume gasto de alquiler y no reúne ninguna clase de condiciones propias para un establecimiento que cuenta con una inscripción de cien alumnos.

El local se encuentra en un estado que no puede ser más inadecuado, con su condición vetusta exige con urgencia que la escuela cuente con el edificio proyectado y que el Consejo Nacional de Educación obtendrá poco menos que hasta gratuitamente porque así lo ha expresado la comisión en notas remitidas si fuese necesario cubrir la suma de $ 11.856 – m/n en que ha sido presupuestado.

Hagamos un poco de historia sobre todo lo realizado por la diligente comisión de señoras que abandonando muchas veces sus quehaceres domésticos se han dedicado a la tarea que requiere la organización de fiestas y beneficios que el vecindario ha apoyado las mismas sobradamente. En el año 1940 se funda la cooperadora e inicia sus tareas para conseguir dinero para la escuela. En el año 1942 ponen a disposición del Consejo Nacional de Educación la suma de $ 2.000 y una hectárea de terreno donada por los hermanos Brevi y presentan el presupuesto de las obras que proyectó la Dirección de Arquitectura.

Así las cosas, la comisión se compromete a aumentar su donativo a $ 3.000 y que el Consejo contribuya con los primeros $ 5.000 (mayo de 1942).

Como puede apreciarse en 1942 se había ya dispuesto construir la escuela. En el mes de abril de 1944 los Sres. Guido y Alejandro Brevi entregaron la escritura de la hectárea donada…”