jueves, 31 de diciembre de 2009

Cien años del comienzo de la construcción del Dique Ballester



Proyecto ideado por el Ingeniero César Cipolletti y aceptado en 1899, fue reconsiderado por Decio Severini con la colaboración de ingenieros argentinos.

Los trabajos se iniciaron el 1 de enero de 1910 y comprendían la construcción del dique sobre el río Neuquén, el derivador a Cuenca Vidal (hoy Lago Pellegrini) y la construcción del canal principal de riego.

El 17 de mayo de 1910, el ministro de Obras Públicas Exequiel Ramos Mejía coloca la piedra fundamental de esta obra con la presencia del presidente Figueroa Alcorta.

El 25 de junio de 1910 quedó habilitado el tramo ferroviario construido por la compañía del Ferrocarril del Sud entre Colonia Lucinda (Cipolletti) y Cordero (Barda del Medio) para realizar el transporte del material a cumplirse en la construcción de la obra.

La financiación de la obra estuvo a cargo del Estado argentino pero FCS aportó $9.100.000 para la construcción del canal que estuvo a cargo del ingeniero Garrow.

El ingeniero Severini fue reemplazado luego por el ingeniero Cambó, de origen italiano.

En el lugar de las obras, en 1913, había 350 empleados. Se formó un pequeño pueblo con escuela, biblioteca, calles iluminadas con lámparas.

El día de trabajo de 9 horas diarias, se pagaba a $2,50 a un peón. Se diferenciaba el trabajo que se hacía en tierra del que se afectaba en el agua y se pagaban las horas extras. El alojamiento en galpones de chapa era gratuito. La asistencia médica y los medicamentos no se descontaban de los sueldos.

El dique se construyó entre 1910 y 1916. El canal recorre 130 kilómetros y tardó en finalizarse. En 1928 llegó a Chichinales y en 1932 se completó con la red de canales menores. En 1915, problemas financieros de Nación estuvieron a punto de paralizar las obras. Don Patricio Piñeiro Sorondo organizó el viaje de varios ministros, acaudalados políticos y periodistas hasta la zona y los llevó a visitar las obras. Los ingenieros, con plano en mano, explicaron las obras que se estaban construyendo en el río Neuquén para irrigar el Valle. Estas obras eran de tal envergadura que no pudieron dejar de pensar en la importancia de las mismas ni de imaginar el futuro de estas tierras. Así se consignó que destinaron nuevas partidas presupuestarias para la fundación del dique y los canales.