viernes, 8 de octubre de 2010

Cien años de la Historia de la Iglesia Católica en Allen



La historia de Allen guarda huellas indelebles, dejadas por los que nos precedieron y mensajes encerrados en muchas historias heroicas. En el centenario de la ciudad nos unimos para conocer la obra de la Iglesia en estos cien años transcurridos desde su fundación.

En estos cien años, la labor desarrollada por la Iglesia ha sido múltiple y variada. Primero fueron los salesianos los que a través de su tarea misionera fueron construyendo la Iglesia de Cristo en la Patagonia. Su obra evangelizadora incluyó la construcción de escuelas en las que los más desposeídos adquirieron las armas para enfrentar su futuro.

Los dispersos caseríos que se fueron formando en los pueblos de Allen, Cipolletti, Neuquén, recibían atención religiosa desde el Colegio San Miguel a cargo del Padre Alejandro Stefenelli.

Los primeros años de la catequización en Allen fueron muy difíciles. Como los colonos, los sacerdotes no sólo tuvieron que enfrentar las adversidades de la geografía del lugar, la precariedad de la vivienda y el aislamiento, sino que además debieron adecuarse a las características de la población. La mayoría de los colonos era gente de contados recursos, que con gran esfuerzo vivía buscando una vida mejor.

La lucha para hacer crecer las jóvenes comunidades cristianas exigía al sacerdote, no sólo trabajo sino tenacidad y abnegación, una entrega total para evangelizar con el ejemplo.

Con perseverancia y solicitud incansable, sacerdotes y feligreses trabajaron para levantar paredes, ayudar a los necesitados, a los excluidos de las chacras, a los pobres de las canteras.

La lectura de la palabra de Jesús llevó al análisis de la realidad. La autocrítica, las sugerencias, las propuestas de cambio, poco a poco condujeron a una iglesia más evangelizadora.

La nueva evangelización que desarrolla los valores humanos, ayuda a la gente a pensar, a reflexionar, a analizar sus problemas y posibilidades para crecer, para liberarse.

Con la creación de las capillas en los barrios se optó por escuchar la voz y anhelos de la gente, creando vínculos de amistad, compromiso, solidaridad entre los vecinos que comparten no sólo celebraciones litúrgicas sino gozos, sueños y utopías. Son comunidades que se contagian con el espíritu de Jesús y se fortalecen con la convivencia.

Un sacerdote, el Padre Luis como lo conocemos, fue el gestor de la Revocatoria de Allen. Movimiento social en el que la población de Allen ejerció plenamente sus derechos y descubrió que tenía un fuerte poder social desde la fuerza de la razón y el derecho.

La fundación de la escuela Santa Catalina, otra acción de la Iglesia, respondió a la falta de espacio para ubicar a niños de diferentes barrios. Con el paso de los años, este Instituto fue creciendo no sólo en cantidad de alumnos y secciones sino en prestigio, puesto que su proyecto educativo es compartido por un gran grupo de familias.

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