viernes, 1 de agosto de 2014

El Museo inaugura muestra por los 50 años de la Escuela 222

Desde esta tarde a las 16 quedará habilitada en el Espacio Taller del Museo de Allen una exposición en homenaje a la Escuela N°222 “Base Naval Puerto Belgrano”. Se puede recorrer los días de apertura al público del Museo, de viernes a domingo, de 16 a 18.

El establecimiento educativo nació para dar respuesta al crecimiento demográfico de Allen en la década del 60. Fue creada a través de la Resolución 488/64 del Consejo Provincial de Educación firmada el 14 de julio de ese año. Comenzó a funcionar el 5 de agosto con 33 alumnos y sólo unos meses más tarde, en noviembre de 1.964, ya contaba con 90 estudiantes.

Sus primeras maestras fueron Noemí Fernández y Gilda María Rossi de Robledo, quienes estuvieron a cargo del primer grado inferior, primero superior y segundo grado. La señora Rossi de Robledo se desempeñó en forma interina en la dirección del colegio, que tuvo sus inicios en el edificio del secundario Mariano Moreno, vecino al lugar donde hoy funciona la escuela.

Ante el aumento de la matrícula, la búsqueda de un lugar para funcionar en forma independiente constituyó una prioridad. Así, el 20 de junio de 1.969 se entregó a las autoridades provinciales los planos para la construcción del edificio. Unos días después se creó una comisión para coordinar estas tareas, que fue presidida por Alfredo Campetella. La piedra fundamental fue colocada el 17 de agosto de 1.969.

Su nombre “Base Naval Puerto Belgrano” fue resuelto el 28 de septiembre en 1.972 y el acto de imposición se hizo el 12 de agosto de ese año.

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jueves, 31 de julio de 2014

Irene Tula de Diazzi, docente y la primera intendenta del País

Recientemente pedimos al Concejo Deliberante que designe con el nombre de Irene Tula de Diazzi a la céntrica rotonda de la avenida Roca. El tema está siendo analizado en el cuerpo legislativo. Entendimos que sería un merecido homenaje a una mujer que no sólo fue la primera intendenta de Allen. A continuación, una reseña de Mercedes Amieva de Boyé sobre su vida:

La ciudad de Allen se preparaba para conmemorar el cincuentenario de su fundación. Corría el año 1960. Presidía el Concejo Municipal la Sra. Irene Tula de Diazzi en representación del Partido Demócrata Progresista que había ganado las elecciones el 17 de abril de 1960. La acompañaban en su función, Casimiro González Luis A. Grieco y Genaro Rodríguez Fúnez ((U.C.R.I) Valentín de Prado por la U.C.R. del Pueblo. En el Tribunal de cuentas estaban: el señor Juan José Rodríguez, Eduardo Campetella y Aníbal Audisio. Fue confirmado como secretario-tesorero el Sr. Salvador D´Amico.

Fue un acontecimiento notable en esa época que una mujer encabezara una lista de candidatos y que esa lista triunfara en las elecciones. Esto fue un signo de madurez política de la población de Allen que no votó a un partido político sino que eligió a la persona que podía asumir con decisión y honestidad, las responsabilidades de gobernar este pueblo.

En su discurso inaugural dijo: “Y es para mí también objeto de gran satisfacción el haber abierto la brecha en la actividad de la vida política de la mujer. Considero que si como ciudadanas tenemos el deber de elegir a las autoridades que guiarán los destinos de los pueblos y de la patria, creo que también tenemos el derecho de ser elegidas para compartir con los hombres la grande y difícil tarea que representa en la hora actual conducir los destinos de los pueblos…”

Al poco tiempo de asumir sus funciones, Irene Tula manifestó que su mayor preocupación era la instalación de la red cloacal y la pavimentación de las calles, la primera por tratarse de la salud de la población y la segunda para mejorar el aspecto de la ciudad que merecía ir creciendo como todas las otras ciudades del Alto Valle. Dentro de las posibilidades del Municipio se preocupó por satisfacer las necesidades de los distintos sectores de la comunidad como la extensión de la red de agua corriente en varios barrios, entre ellos al barrio Calvo.

El día 25 de mayo de 1960, con motivo del cincuentenario de la fundación de Allen, el Municipio preparó un importante programa de actividades para realizar durante varios días. Entre estas actividades figuraban torneos, exposiciones, concursos, encuentros deportivos, reconocimiento a antiguos pobladores, la inauguración del edificio del Cuartel de Bomberos Voluntarios, la realización de un tedeum, un gran desfile cívico militar. Como Allen está ubicada a tres mil metros de la ruta 22 y nada indicaba la existencia de una población, el Rotary Club colocó un monumento en la intersección del Acceso Biló y la ruta 22, el que fue inaugurado en el cincuentenario.

En la sesión del 1 de junio de 1960 resolvieron la compra de materiales para ampliar las redes de agua corriente. A pedido de los vecinos continuó ampliando también la red de gas natural, servicio que en Allen tenían algunos barrios desde hacía poco tiempo.

Un grupo de docentes había comenzado la alfabetización de los adultos puesto que un gran número de personas mayores eran analfabetas o semianalfabetas porque habían tenido que abandonar la escuela por razones de distancia o para ayudar a sus padres en las tareas agrícolas. Estos maestros trabajaron el primer tiempo ad-honoren. Durante su gestión se creó la Escuela para Adultos que comenzó a funcionar en la escuela Nº 80, ubicada en el Barrio Norte, estuvo a cargo de la Dirección la Sra. Delia Vichich de Montenegro.

La Comisión Pro Templo solicitó al Concejo que el 15 de agosto de 1960 se declarase feriado por la colocación de la piedra fundamental del Nuevo Templo a erigirse en la esquina de Sarmiento y Don Bosco. El Concejo resolvió este pedido en forma favorable.

Así, dentro de las posibilidades de la comuna Irene Tula de Diazzi se preocupó por resolver los problemas de la población, los que conocía bien por sus actividades docentes.

Continuó enripiando calles y caminos. Cuando llovía, por las características del suelo, las calles se transformaban en lodazales exigiendo una reparación constante. Hizo construir puentes sobre desagües del ejido municipal, mientras realizaba trámites para asfaltar algunas arterias del centro y otras del Barrio Norte. El 3 de mayo de 1961 se firmó un contrato entre la Municipalidad y el ingeniero Oscar Grimaux para un estudio de pavimento en las principales arterias de Allen, de la zona céntrica y del Barrio Norte. Se construyeron refugios para comodidad de los vecinos que debían esperar el colectivo en lugares estratégicos de la ciudad. Esta iniciativa fue bien recibida por la población, puesto que, en esa época, gran parte de los vecinos se trasladaban en colectivo.

Como consecuencia de un golpe militar fue reemplazada en su cargo de Intendente, el 28 de marzo de 1962, por Segundo Espinel nombrado por el Gobierno Militar que se había hecho cargo del país.

Irene Tula había nacido en la ciudad de San Luis el 23 de agosto de 1905. Fueron sus padres Víctor Tula y Lucinda Pérez. Creció junto a sus hermanos, en el seno de una conocida y distinguida familia puntana. Realizó estudios primarios y secundarios en la Escuela Normal de Maestras Paula Dominguez de Bazán donde obtuvo su título de Maestra Normal Nacional, en el año 1923. Comenzó a ejercer la docencia en escuelas de su ciudad natal.

Ungida con la gracia y el don de ser maestra, buscó lejanos surcos para ejercer su magisterio. Fue nombrada docente, por el Consejo Nacional de Educación, en Allen, en el territorio nacional de Río Negro. Después de un largo viaje que la llevó a recorrer 2000 km en tren, llegó a nuestra ciudad .Inició sus tareas como maestro, el 28 de octubre de 1929, en la escuela Nº 80 del Barrio Norte.

Allen era entonces un caserío bajo, con muchos baldíos y calles terrosas que se perdían entre quintas y chacras. Don Juan Tarifa en oportunidad de homenajear a una docente decía: “Solamente los que han conocido aquella época lejana ya, saben la vida que llevó una maestra que quería cumplir con su deber. Si la misma profesión supone abnegación y dedicación, con más motivo la vida en los territorios del sur suponía una vida de verdadero sacrificio, sin las comodidades más elementales, desempeñándose en locales reducidos e inadecuados, con falta de útiles y sin el apoyo moral que puede dar una comunidad nutrida y organizada. La rudeza de la vida que debía llevarse corría paralela con las inclemencias del tiempo; viviendas que no defendían en absoluto de los rigores del invierno, la falta de medios de comunicación….. Recuerdo que en aquellos tiempos un ventarrón duraba más de quince días, soplando con fuerza extraordinaria, lo que se complementaba con la arena de los médanos que impedía ver a más allá de diez metros…”

Ser maestra, hace más de ochenta años, era mucho más que enseñar a leer y a escribir. Y ella fue maestra toda su vida. El 1 de Julio de 1932 fue trasladada a la Escuela Nº 23. Durante muchos años, casi treinta, se desempeñó como maestra de 1º grado. Leyendo su Cuaderno de Actuación o los conceptos anuales de sus superiores, descubrimos a la docente que tenía conciencia de su función y del valor formativo de los hábitos que fomentó siempre. Maestra de vocación, poseía dotes profesionales excepcionales y vastos conocimientos técnicos para la enseñanza de las Matemáticas y la Lecto escritura en 1º grado. Su formación profesional fue reconocida por directivos y supervisores que periódicamente visitaban las escuelas.

Había comenzado a usar el método de palabra generadora para la enseñanza de la lecto escritura. Luego realizó una combinación del método global con el de Leubach. Así obtuvo excelentes resultados en los grupos (cada uno tenía entre 35 y 45 alumnos) que lograban ya en el mes de julio, leer y escribir correctamente. A los que tenían dificultades los reagrupaba y en el mes de noviembre, la mayoría estaba en condiciones de ser promovido al grado inmediato superior.

En 1947 dirigió el Periódico El Escolar que editaba la Escuela 23. En 1952 comenzó a emplear un método propio para la enseñanza de las Matemáticas, logrando que los alumnos de 1º grado conocieran los números hasta 900, sumando y restando con dificultades y resolviendo sencillos problemas matemáticos de la vida diaria.

Nada de lo que a cultura se refiriera le era ajeno, pero sentía especial atracción por el teatro. Las crónicas de Voz Allense cuentan de sus actividades en este aspecto. Son muchas las obras que dirigió, que se presentaron en el Hotel España, en el Salón Municipal, en las fiestas escolares de la localidad, adaptadas o escritas y dirigidas por ella. Estas obras teatrales eran interpretadas por vecinos, actores no profesionales que gustaban de estas manifestaciones culturales. Las mismas siempre eran a beneficio de alguna institución del pueblo que necesitaba fondos para realizar sus proyectos.

También la encontramos trabajando con las Cooperadoras escolares y del Hospital regional, instituciones comunes de esa época o dando clases ad-honoren a quien necesitara aprender a leer y escribir.

Los honores, los premios, las distinciones, no le importaban, más bien le molestaban. En la tarea que realizaba sólo la movía la satisfacción de ser útil a los demás, tratando de pasar desapercibida.

Formó su hogar con Héctor Diazzi, ecónomo del Hospital Regional, y tuvo dos hijos Héctor y Jorge. Falleció en Allen en 1972

Su hijo Jorge donó a la Asociación del Museo, biblioteca, fotografías, discursos, y otros documentos que pertenecieron a la Sra Irene Tula de Diazzi los que nos permiten un mayor conocimiento de la vida de esta docente, primera intendenta del país.

Del Libro Raíces de Mercedes Amieva de Boyé

Para redactar esta biografía se consideró la Información de:

Archivo de la Asociación del Museo (Partida de nacimiento, Certificados, fotografías, Cuaderno de actuación en diferentes escuelas, discursos, obras de teatro de su autoría, etc.)

Actas Municipales.

Diario Río Negro. Periódico Voz Allense.


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martes, 29 de julio de 2014

El Museo propuso designar Irene Tula de Diazzi a la nueva rotonda céntrica

Desde el Museo de Allen se solicitó por nota al Concejo Deliberante que analicen la posibilidad de designar a la nueva rotonda, ubicada en la zona céntrica de nuestra ciudad, con el nombre de la primera intendenta allense, Irene Tula de Diazzi.

A su vez, se observó que nuestra localidad se está extendiendo con nuevos loteos, que exigen la apertura de calles o la transformación de caminos rurales en calles de los nuevos barrios. “Creemos que es esta una oportunidad para recordar a personas que vivieron y trabajaron para que Allen creciera y se transformara en una ciudad pujante, personas que dieron lo mejor de sí para ayudar a otros, que legaron a Allen el fruto de su esfuerzo, que se preocuparon por la educación de sus vecinos y dejaron sentadas las bases para que los que les siguieron pudieran concretar mejoras como el asfalto de las calles, el agua corriente, las cloacas y el gas de los barrios”, se agregó en la solicitud.

En las inmediaciones al lugar donde se emplazó la nueva construcción, que pretende aportar al ordenamiento vial, se encontraba una terminal de colectivos que fue construida durante el gobierno de Tula de Diazzi y demolida hace poco tiempo por cuestiones de seguridad.

Para concluir, se resaltó que “es el momento de rescatar sus nombres, reconocer valores perdidos para ejemplo de los habitantes de hoy, valorar nuestras raíces. Sólo así podremos, con ejemplos de vida, empezar a creer que son posibles los cambios”.


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